" /> Porque no debemos temerle a la oscuridad | Trinidad de la Luz

Trinidad de la luz

Centro de conocimientos cósmicos canalizados

Lo primero que debemos saber es el origen de la dualidad en este universo y, por ende, en este plano.

Los dos aspectos de la dualidad no son luz y sombra, son Masculino y Femenino, o lo que es lo mismo, Expansión e Introspección.
Lo que nosotros conocemos como “oscuridad” es el espacio que debe haber entre estos dos aspectos para que se experimenten como separados.
Y como son la división de un único todo, siempre van a tender a unirse.

Dios necesita esta división para experimentarse a sí mismo y expandir su conciencia de evolución.

Por lo que no hay peligro en la “oscuridad”. Es un espacio necesario para que los dos aspectos de la dualidad se atraigan constantemente. Y en esa búsqueda de una nueva unión es que se focaliza nuestra evolución.

Los aspectos de nuestra sombra son aquellos que aún no reconocen esa unicidad a la que constantemente nos dirigimos.
Por lo tanto, nuestra sombra son esas partes nuestras que nos mantienen en movimiento evolutivo constante buscando la unión divina.

Para manifestarnos en este plano necesitamos de un movimiento opuesto al que queremos llevar para reconocer que dirección tenemos y hacia donde nos dirigimos.
En otras palabras, necesitamos de la ausencia de luz para reconocer la luz.

He aquí la respuesta de porque no debemos temerle a la oscuridad:
“Nosotros somos dueños completos y perpetuos de nuestra vibración”

Si nosotros decidimos vibrar en luz, así será y no hay nada ni nadie que pueda impedirlo.
Las personas o situaciones que sentimos que van en contra de nuestra luz son simplemente los “obstáculos” que nuestro deseo de brillar encuentra en esta vida para que aprendamos como hacerlo de maneras nuevas y creativas.

En el gran Plan Divino no existe lo negativo, existe lo opuesto. Es decir, la resistencia que tenemos para emprender cualquier movimiento. Resistencia que solo existe con el fin de que seamos más concientes del poder que poseemos de elegir.

Físicamente si no tomáramos un punto de referencia, ¿cómo sabríamos que nos estamos moviendo?
En el camino espiritual es igual. Y la referencia son nuestras estructuras que nos llevan a sintonizar con realidades “contrarias” que no queremos para nosotros.

Pero recuerda que con la única sombra que puedes trabajar es con la propia.
Ocúpate de resolver los aferramientos que tú mismo tienes con tu sombra, abrázala, ámala, respétala, ella está para mostrarte tu camino evolutivo, no para hacerte la vida más difícil.

Frente a cualquier situación o vínculo que sintonicemos con una oscuridad que no queremos, pregúntate que tienes tú para resolver y para aprender a elegir la luz en esa circunstancia.
Esa es la única manera que tenemos de realmente vivir una vida de acorde a lo que nuestra Alma necesita: eligiendo como vibrar.

Fabián Serrón
Terapeuta – Canalizador.